Limitar no es demonizar
Cuando llegué a España desde Colombia, hace 19 años, Halloween prácticamente no existía.
Yo quería decorar y no encontraba nada. Era la rara del edificio. Y ni siquiera tenía hijos.
Pero ahora ... todo ha cambiado:
Te guste o no, este fin de semana habrá al menos una fiesta de Halloween en tu radar.

O, como mínimo, el exceso de azúcar será un "invitado" que se "cuele" en tu mesa: cole, cumpleaños, vecinos, abuelos, bolsas que aparecen de la nada.
En mi casa limitamos el azúcar, sobre todo los dulces y las golosinas.
Sin embargo, tambien tenemos claro que educar en alimentación sana NO es sinonimo de demonizar cosas.
Porque cuando algo se vuelve prohibido, suele convertirse en lo único que importa.
(Ej.: yo me casé con el "prohibido" por mis padres, jajaja, pero eso te lo cuento otro día.)
Volviendo a fechas "especiales" como Halloween o Navidad, en las que influyen muchas cosas que no controlas, hoy te propongo algo sencillo y potente al mismo tiempo: decide tus mínimos antes.
Tus mínimos en 3 pasos
Paso 1. Piénsalos hoy (5 minutos, no una tesis):
No las diez normas que te gustaría tener, sino las dos (máximo tres) que necesitas para estar tranquila.
tip util: Guarda los dulces en un lugar que sepan donde están pero no estén siempre a la vista (asi ayudas a que la "novedad" pase más rapido).
Paso 2. Dentro de ese marco, deja espacio para que ellos también decidan:
Cuando fijes las normas, es mucho mejor darles a tus hijos un espacio para decidir algo (adaptado a su edad), aunque sea pequeño. Tú cuidas lo que te toca y ellos aprenden a decidir en lo suyo.
Sin premios ni castigos, solo un marco claro.
Paso 3. Cuéntalos una sola vez, con calma y diciendo las razones de manera clara y concreta:
Eso si, antes de que empiece la fiesta y no cuando ya hay un vampiro llorando por una piruleta.
Un ejemplo de cómo podría quedar:
- Mi mínimo (lo decide el adulto): Los caramelos se guardan en el armario de la cocina. Podemos comer x al día entre las 10 y las 17h porque nos quita el hambre para la comida que alimenta. Y es importante avisar a mamá o papá antes de comer.
- Lo que deciden ellos: qué caramelo comen y cuales comparten contigo o con alguien más. Y también cómo se reparten la bolsa entre hermanos
¿Y si tus hijos ya son mayores?
Lo de los caramelos es solo un ejemplo.
Este paso a paso sirve para casi todo y para todas las edades.
Piensa, por ejemplo, en las salidas de tus hijos mayores o en el uso de las pantallas: define tu mínimo, qué pueden decidir ellos (su margen de autonomía) y cuéntalo con calma en un momento sin conflicto.
Después toca sostenerlo con claridad y con respeto por todos.
Porque los límites no se improvisan a las 8 de la mañana, con la bolsa en la encimera y todos cansados.
pd. si este tipo de emails te sirven, dímelo. Con una frase me basta. Leo todos los mensajes.
Un abrazo,
Angélica Joya
Psicologa y Madre de 3
(Ex adicta a los caramelos de palo reformada desde que soy madre)
Mi libro: Educar sin desesperar (Ed Planeta)
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