El efecto "niños foca".
La cara b de los premios.
La semana pasada tuve dos sesiones que me dejaron pensando.
Dos familias distintas.
Dos historias distintas.
Dos listas de problemas que no se parecían en nada.
La primera familia me habló de negociaciones continuas.
De unas hermanas que se niegan a todo y explotan cuando sus padres son firmes.
A las que nada les parece suficiente.
La segunda me dijo que su hijo parece desmotivado con el cole y los deberes.
Cuando empecé a hacer preguntas, los dos caminos llevaron al mismo sitio.
Eran niños foca.

Sabes cómo entrenan a las focas en los acuarios, ¿verdad?
Hacen el truco. Les dan el pescado. Hacen el truco. Les dan el pescado.
Son animales inteligentes. Aprenden rápido. Pero aprenden a actuar por la recompensa, no porque les importe el proceso.
Y cuando no hay pescado… no hay truco.
Un aprendizaje que NO quieres que tu hijo interiorice.
Las hermanas que negocian todo han aprendido que su esfuerzo tiene un precio.
Que cooperar es un servicio que se cobra.
Que si papá y mamá no pagan… huelga.

La niña desmotivada lleva años estudiando por pegatinas, puntos o pantallas extra.
Ahora no encuentra ninguna razón para esforzarse por aprender y cuando algo le cuesta no encuentra la fuerza para perseverar.
Nos son niños difíciles...Son niños que aprendieron exactamente lo que les enseñamos (producto de las cosas que la mayoría de psicologos, pedagogos y docentes de España recomiendan)
Y aquí viene lo que me parece importante que sepas: esto no es una opinión mia.
Todo lo que te cuento hoy tiene base cientifica
Sin animo de ponerme nerd
(pero para aquellos que quizás soís más incredulos)
Desde 1973 se vienen investigando los efectos de los premios.
Lepper, Greene, Nisbettc, Kohn (entre muchos otros) han realizado más de 128 estudios al respecto.
¿Qué concluyeron?
Muchisimas cosas.
Como por ejemplo, que premiar afecta negativamente:
La capacidad etica de los niños, la autoestima, la creatividad, la capacidad de cooperación y la motivación.
En el caso concreto de mis pacientes... lo que les pasaba a las 2 familias era producto de lo que algunos investigaciones llamaron: efecto de sobrejustificación.
*En palabras simples que si premias alguna acción que ya motiva internamente a alguien, el cerebro deja de ver esa acción como algo propio y empieza a verla como un trabajo que merece pago.
Y sin pago… ¿para qué?
Y lo peor de todo, es que los efectos negativos de los premios son áun más fuerte en niños pequeños.
Es decir que: cuanto antes empezamos con el «si haces esto, te doy esto», más caro nos sale.
La mejor noticia: ¡Todo esto tiene solución!
Y no pasa por ser más estrictos, sermonear o convencer a todos los adultos en la vida de tu hijo que dejen de premiarle.
Cómo siempre.. el cambio empieza por ti.
Pasa por decidir "soltar" la varita mágica del control y empezar un proceso de empoderar el criterio propio de tu hijo (a).
Para ello te dejo unas ideas en un documento adjunto para que puedas dar unos primeros pasos.
Y si en algun momento tu hijo dice «¡entonces ya no me dais nada!», respira y enfocate en dejarle claro que:
«Sigues dándole muchas cosas: tiempo, ayuda, confianza y cariño. Solo dejaste los premios para ayudar a su cerebro a motivarse por sí mismo y para no tratarle como una foca de acuario»
Esta semana te propongo un experimento pequeño...
Elige UNA situación del día — recoger, ducharse, hacer los deberes — y en vez de prometer algo a cambio, prueba uno de los enfoques que te propongo en el documento adjunto.
Luego responde a este email y cuéntame ¿Qué pasó?, ¿Cómo reaccionó? ¿Qué sentiste tú?.
Me encanta leer esas respuestas. De verdad.
Hasta pronto,
Angélica Joya
P.D. — Si has llegado hasta aquí leyendo, probablemente ya sabes que en tu familia hay algo que quieres cambiar. El Club Implikate es el espacio donde lo hacemos juntas: un programa de acompañamiento personalizado para familias que quieren educar desde el respeto mutuo, de forma efectiva y con seguridad en cada paso.
Escríbeme y te cuento si es para ti.
Respuestas