Cuando todo se apaga… y algo se enciende 🌱
Ayer, mientras media Península se quedaba sin internet, sin WhatsApp y sin luz…
A mí me vino a la cabeza una frase que escuché hace poco:
“Nadie sabe que es un pobrecito… hasta que alguien le tiene lástima.”
— Talma B.
Y pensé: ay, amiga… cuántas veces nos tenemos lástima sin darnos cuenta.
⏳Yo tenía el día planificado al milímetro
Trabajo acumulado de abril,
semana corta por el puente,
niños en el cole…
¡Perfecto para ponerme al día!
Hasta que… 💥 Apagón digital.
¿En serio, universo? ¿Justo hoy?
🌱Pero pasó algo curioso…
Acabamos en el jardín, cortando plantas con mis peques y mi marido.
Luego, jugando a pasarnos una pelota antes de dormir.
Riendo de lo torpes que somos después de las 8 p. m. 😅
Sin notificaciones.
Sin interrupciones.
Con esa calma que me recordó… al barco.
⛵️El barco fue nuestra casa un tiempo
Tres criaturas a bordo, poco espacio, mucha agua…
y muy poco WiFi.
¿Difícil? Bastante.
¿Mágico? También.
¿Una fiesta constante? Jajaja… no. Pero nos unió como pocas cosas.
Allí, cuando todo se apagaba,
se encendía otra cosa:
✨ La creatividad
✨ Las conversaciones sin prisa
✨ El vínculo
✨ Y la mirada lenta
Ayer fue un poquito así.
Y hoy me pregunto —por si tú también necesitas recordarlo:
¿Cuántas veces nos quedamos atrapadas en lo que no tenemos,
cuando en realidad lo importante a veces aparece cuando todo "lo de siempre" se apaga?
No necesitamos lástima.
Ni la nuestra, ni la de nadie.
Lo que sí necesitamos —sobre todo en la crianza— es creer que podemos.
Incluso cuando parece que no.
Incluso cuando todo se tambalea.
Incluso sin cobertura.
Porque nuestros hijos no necesitan padres perfectos,
sino adultos reales, humanos,
con conexión interna…
incluso cuando falla la externa.
📖 En mi libro Educar sin desesperar no solo hablo de cómo dejar de gritar o castigar.
También hablo de esto:
✔️ De cómo sostenernos cuando sentimos que no llegamos
✔️ De cómo acompañar sin sobreproteger
✔️ De cómo no caer en la trampa de la autolástima (que a veces se disfraza de “estoy sobreviviendo” ó en "si tan solo fuese no fuese la única en tirar el carro")
⚠️ En el próximo correo…
Te contaré una historia que incluso podrás compartir con tus hijos.
Porque esta frase de hoy —la de “nadie sabe que es un pobrecito…”— tiene mucha tela que cortar.
Hoy me centré en no tenernos lástima a nosotras mismas.
Pero también es vital no tenerla hacia nuestros hijos.
Seguiremos con herramientas y cuentos para educar desde la confianza… y no desde la pena 💪.
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Que los apagones nos reconecten con lo importante.
Y que no nos falte la luz… ni la de dentro.
Un abrazo grande,
Angélica Joya
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